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Uncategorized Susan on 21 Sep 2007 09:05 am

Sueño del chalet

Un día, durante una tarde de compras, me acerqué a un afiche pegado en uno de los vidrios del supermercado. Era bastante llamativo, y yo, como publicista, pensé que estaba muy bien logrado y que podía llamar la atención de las personas en cuanto estas vieran dicho cartel. E nel cartel había cuatro anuncios en los que se vendían inmobiliarios: apartamentos, casa, oficinas, chalets. Lo que me llamó de inmediato la atención fue lo del chalet, pues la casa no tenía mayor atractivo y, mucho menos lo de la oficina, y como ya vivía en un apartamento, para qué quería otro, y sobre todo al precio que estaba anunciado ahí, que era casi el doble de lo que yo ya pagaba en mi actual residencia ahí en el centro de la ciudad, donde además tenía una buena vista.

En fin, el tiempo corría y mi esposa me apuraba por volver al auto, pero mientras iba cargando las bolsas hacia el coche, seguía pensando en el chalet. Tuve una pausa de unos minutos pues ella me habló y perdí mi concentración en el inmueble. Me hablaba de lo apurada que estaba y de que mejor sería que yo también me apurara pues íbamos a llegar tarde a la casa y luego no podríamos alistarnos a tiempo para ir a la fiesta de su hermana. Como yo no tenía muchas ganas de ir, no hice ningún intento por apurarme en verdad, aunque le hacía notar a ella que yo tenía cierta prisa en mi accionar. Pero mientras hacía esto, en mi mente no tenía otra cosa más que el chalet.

No se lo iba a comentar a ella ahora, porque estaría muy exaltada pensando en el tiempo que le iba a tomar maquillarse bien para poder llegar a tiempo a la fiesta. Pero en cuanto volviéramos de la fiesta espantosa de su hermana le iba a decir que tenía pensado comprar un chalet. Seguro le iba a gustar la idea. En el anuncio estaba señalado el número telefónico del agente inmobiliario y yo no había tenido tiempo de apuntarlo en ninguna libreta, sin embrago me lo había aprendido de memoria y no tenía planeado olvidarlo, por lo que cada vez que podía, lo repasaba lentamente en mi cabeza para que quedara bien grabado y no se vaya a esfumar como si fuese un número más de esos que se olvidan después de realizada la llamada.

Finalmente, luego de la fiesta estábamos regresando a casa. Ya había previsto como decírselo para que en caso de que no le guste la idea al primer golpe, ir convenciéndola de a pocos con fundamentos muy fuertes, así que tenia un plan de cómo hacerlo. Cuando ya estábamos muy ceca de casa, a unas cuadras, le dije lo del chalet, y muy a mi gusto a ella le gustó la idea desde el principio, por lo que no tendría que realizar mi campaña de convencimiento. Lo único que me preguntó, fue de dónde sacaría el dinero, y luego de hablarle de una financiación inmobiliaria que podría conseguir, me dijo que estaba bien, pero que por ahora estaba muy cansada y sólo quería dormir después de haber bailado tanto en la fiesta.

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