Uncategorized fairman on 02 Aug 2007 10:12 am
SI NO ES DUENDE QUE SERA
Si usted esta pensando comprar una casa o un chalet revise bien primero, tome toda clase de medidas. Si tiene hijos de menos de un año de edad piense bien en su seguridad. No estoy hablando de ladrones o secuestradores comunes. Estoy hablando de esos pequeños seres mitológicos (?) de los cuáles todos hemos oído hablar alguna vez a través de familiares o amigos. Así es, me estoy refiriendo a los Duendes. Justamente la etimología de la palabra Duende viene de la expresión “dueño de casa” ya que es conocido su predilección por adueñarse de los inmobiliarios. Estos seres elementales de la naturaleza que se dice son guardianes de los bosques y de sus habitantes. Las descripciones de estos seres son diversas pero la mayoría coinciden en que son de baja estatura, como la de un niño pequeño. También se dice que suelen ser peludos y que tienen garras, algunos son de narices grandes y otros de nariz pequeña. En cuanto a sus habilidades, se dice que son grandes conocedores de los misterios de las ciencias ocultas, expertos en magia y adivinación.
Mi madre me contó hace años una historia con lujo de detalles acerca de estos pequeñuelos. Ha pasado ya tiempo de esto pero su narración fue tan vívida y emotiva que ningún detalle se ha escapado de mi memoria, tengo su narración muy presente porque yo, sin saberlo en ese momento, fui el principal protagonista. Claro como iba yo a saberlo o mejor dicho a analizarlo si no tenía ni nueve meses de edad cuando sucedió lo que sucedió. Me imagino los minutos de terror que ella debe haber pasado en aquella fría noche de invierno de 1975.
Mi familia vive en una casa pequeña, en eso momento la familia contaba con nueve integrantes, incluyendo al recién llegado, o sea yo. En la habitación donde sucedieron los hechos, además de quien les narra, pernoctaban mi madre y su hermana. Ellas dormían en una litera mientras que yo lo hacía generalmente en mi cuna que se encontraba al costado de la litera de ambas. Sin embargo era una noche particularmente fría y mi madre decidió dormir conmigo al costado esa noche. La familia para esto estaba reunida en torno al televisor luego de una jornada laboral normal, veían el noticiero y comentaban las noticias como hasta ahora. Poco a poco los más dormilones o los que presentaban mayor cansancio iban “cayendo” y se retiraban a sus habitaciones despidiéndose hasta el día siguiente. Mi madre era una de las últimas que quedaba en pie además de mi abuela, definitivamente yo tenía algo que ver en eso, disfrutaban cargándome y haciéndome toda clase de mimos y arrumacos, era el “juguete nuevo”, recién llegadito de estreno, me cuentan que mis cachetes eran irresistible al igual que mis risas y morisquetas. Otra cosa que recuerdo con mucho cariño es lo que me contaron acerca de mis primeras palabras, no fueron mamá como puede pensarse, sino agua, seguro habría sido un beduino perdido en mi vida anterior.
Y así dieron cerca de las 12 de la noche cuando mi madre se despedía de mi abuela y se retiraba a su habitación conmigo en brazos dispuesta a descansar hasta el día siguiente, pero yo tenía otros planes…
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