Uncategorized Susan on 09 Aug 2007 08:07 am
PIEZA CLAVE DE LA CASA
Uno a veces no las valora en su real dimensión. Muchas veces ni siquiera las tomamos en cuenta a la hora de tomar ciertas decisiones que de algún modo las afectan. Sin embargo ellas son piezas fundamentales en el armazón representado por la organización y el orden al interior del inmobiliario. ¿Ya saben a quiénes me refiero? Una pista más: perciben un sueldo de nuestra parte. Así es, me estoy refiriendo a las trabajadoras del hogar. Esas personas, por lo general nobles y humildes, que con todo y su poca cultura se afanan en que nuestro inmueble se encuentre presentado impecablemente. Seguro se podrá argumentar que es un trabajo más, es cierto, se le paga por su trabajo, pero me resulta difícil creer que ellas, aunque sea muy en el fondo, no sientan una satisfacción personal por el resultado de su trabajo. A toda persona le gusta ser reconocida por su trabajo, es parte del ego de cada uno, algunos en mayor grado que otros pero es innegable. La persona que no sienta esto que levante la mano, es muy difícil encontrarlas, el eliminar completamente el ego es la meta última de muchas religiones de Oriente y no es tarea fácil eh, toma toda una vida.
Dicho esto hagamos un mea culpa y preguntémonos si realmente valoramos en su real dimensión a las trabajadoras del hogar. ¿No es verdad que en más de una ocasión nos alteramos más de lo debido al llamarles la atención? Reaccionamos desproporcionadamente cuando les detectamos una falla. No ponemos en una balanza toda la buena labor que ellas han realizado a lo largo del tiempo, cuando fallan no sirven para nada ¿Cierto? Sería conveniente que nos detuviésemos a pensar un momento que generalmente ellas no ostentan el mismo nivel cultural que sus patrones y por tanto su sistema de decodificación de mensajes no es tan exquisito como el de éstos. Es por esa razón que lo más conveniente es hacerles entender de la mejor manera el por qué queremos las cosas de tal o cual forma, hay que sensibilizarlas en cuanto a la funcionalidad de ciertas decisiones, que son para que todo marche mejor. Quizá ir un poco más allá y hacerlas participar en las decisiones con preguntas que estimulen su inteligencia y criterio, convencerlas de que sus opiniones son valiosas y necesarias para nosotros, invitarlas a que constantemente nos den sugerencias respecto a los movimientos en el interior del inmobiliario. Hacerles llegar claramente el mensaje de que ellas quedan al frente de la casa cuando nosotros no estamos y que deben aplicar su criterio de la mejor manera para mantener la dirección del hogar.
Nosotros valoramos en su real dimensión a la trabajadora del hogar cuando ésta no está. Ahí sí que la pasamos mal. Nos cuesta mantener el orden de las cosas, nos falta tiempo para limpiar todos los ambientes de la casa, muchas veces nos damos cuenta sorpresivamente que no conocemos la ubicación de nuestras cosas ya que siempre le pedimos a nuestra empleada que nos la alcance. Caemos en desesperación y rogamos para que nuestra pieza clave regrese pronto. Esto generalmente sucede cuando ellas salen de vacaciones, muy merecidas por cierto. No es fácil realizar a diario la labor que ellas hacen. Se levantan muy temprano, preparan nuestro desayuno, ayudan a nuestros hijos a alistarse para salir a la escuela, tienden las camas, asean los cuartos y los demás ambientes del inmobiliario, salen a comprar algunas cosas que falten para preparar el almuerzo y la cena del día, están pendientes que no falte papel higiénico en los baños, tienen que lavar la ropa, plancharla y acomodarla en los closets, lustrar zapatos, deben lavar los trastos después que los hemos usado. ¿No es poco menos que increíble? Todo esto en un solo día y siempre les queda tiempo para ver su telenovela favorita. A mi me tocó vivir la experiencia de quedarme sin empleada por espacio de un mes en que salió de vacaciones, casi enloquezco y les compartiré mis correteos en el siguiente post.