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Uncategorized Susan on 07 Sep 2007 02:42 pm

LUCIANO PAVAROTTI EN MI CASA

Siempre me he preocupado de que mi casa presente un ambiente muy cálido ni bien se ingresa a ella. Los inmobiliarios deben tener identidad, vida propia, eso siempre he creído. Por más que uno se afane en recibir bien  las visitas y atenderlos de la mejor manera, siempre actuamos sobre un fondo, en este caso el inmobiliario. Me gusta usar el símil del teatro, por ejemplo estamos sentados cómodamente en nuestra butaca y vemos una obra de teatro en la que los actores son de primerísimo nivel, todo muy bien, pero de repente nos damos cuenta que el piso de nuestro asiento esta totalmente inmundo, con cáscaras de fruta por todas partes. Ni el mejor actor con su actuación podría soslayar esto. Quizá no debía ser tan extremista pero para el ejemplo sirve.

 

            Hace poco recibí una visita que me gratificó mucho. Se trataba de mi amigo Aurelio, un gran coleccionista de música. Ya antes había visitado su inmobiliario y me había deleitado con su decoración. Para empezar su sala era inmensa. Había logrado esa sensación de amplitud merced a su decorador personal. Casi todo era en blanco, paredes y la gran mayoría de muebles. Incluso la chimenea era de mármol. El juego de sala era de unos recubiertos blancos pero que increíblemente no se percudían, eso me intrigaba pero Aurelio no quiere compartir su secreto con nadie, según él la blancura del alma y de todo lo que la rodea se mantiene escuchando música clásica, es como un lavatorio, según sus propias palabras. Uno se puede ensuciar con ritmos más mundanos pero cada cierto tiempo debe asearse en el lavadero de los clásicos. Aurelio siempre fue un gran admirador de Frederic Chopin y de sus polonesas. A mi también me hacía volar aquella música, esos scherzos son inigualables, es una sensibilidad que está un paso delante de sus contemporáneos y sus no tan contemporáneos. Sin embargo, Aurelio también requiere de barras de energía como solo las puede ofrecer Wagner y sus apocalípticas notas, también se deleita con Carl Orff y sus tétricas composiciones. Además es un gran admirador de la Ópera y justamente ese fue el motivo de su visita repentina a mi inmobiliario.

 

            Cuando lo hice pasar se sintió con u aire de derrota. Sin más explicaciones me pasó a contar que había recibido una llamada telefónica que le entristeció el día. Sucede que Aurelio es un amigo cercano de la familia de Luciano Pavarotti y dos días antes de su muerte la familia del gran tenor italiano compartió una confidencia con él. El desenlace al parecer ya estaba visto pero la recta final se sobrevino y como todos sabemos Luciano Pavarotti ya no está más entre nosotros. Aurelio tuvo la noticia del rápido deterioro de la salud del tenor italiano dos días antes que todo el mundo pero a su vez tampoco podía revelar nada. Esa carga lo tenía sí al margen de haber perdido a un amigo y un personaje tan querido mundialmente. Si me visitó fue porque en mi hogar siempre suena la música clásica de fondo, he programado mi equipo de sonido para que suene ininterrumpidamente durante las horas del día. Aquí Aurelio se siente como en casa y quiso compartir la noticia de primera mano conmigo, sabiendo que estaba a buen recaudo, eso lo alivió en algo y juntos dedicamos más de dos horas a disfrutar de la obra del gran tenor italiano. Hasta siempre Luciano.

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