Monthly ArchiveNovember 2007
Uncategorized Susan on 29 Nov 2007
Las dificultades del mercado inmobiliario para comprar una casa
Comprar una casa se ha vuelto realmente difícil en esta temporada anual en cuanto a las negociaciones inmobiliarias y más aún en esta época del año. Ahora que ya casi estamos en el final del 2007, he podido notar que lo intereses de compra han variados un poco. Tal vez hayan personas que sigan pensando en la compra de su inmueble, pero la mayoría creo ha volteado sus ojos hacia otro tipo de compras. Aunque no sabría si es por la temporada de fiestas que se acerca, o por la misma situación del mercado inmobiliario que impide que una compra sea tan fácil de realizar.
Dejando de lado la primera posible razón, simplemente porque la descarto, ya que es una opción muy débil, sin muy buenos argumentos. Creo que el motivo principal de que la gente ya no esté tan interesada -al menos manifiestamente- en la compra de un inmueble, sea este chalet, casa de vacaciones, unifamiliar en una villa, apartamento, o cualquier otro tipo de inmueble, es porque las condiciones del mercado no se han dado favorablemente para que este mismo siga creciendo en la población española, ni para que el interés ocasionado en la gente por comprar algún inmueble sea elevado, y sobre todo motivado.
Razones para ello sobran. Para tomar un primer ejemplo, basta con mencionar los precios de los inmuebles que actualmente están en el mercado. Si bien es cierto que no es posible hallar una casa que se encuentre a un precio accesible a todos, al menos lo más adecuado es encontrar una casa que con cierta financiación se pueda llegar a obtener. Sin embargo las propiedades que se nos ofrecen cada vez cuentan con precios más altos, sin contar con el aumento de los intereses y de las hipotecas inmobiliarias que no son más que obstáculos para que las personas en España no podamos llegar a contar con un inmueble propio que se ajuste a nuestras posibilidades y necesidades.
El problema radica también en otro pilar. El de la oferta y la demanda. Aunque esta vez no se centre en el precio, sino más bien en la cantidad de la oferta. Es claro notar que hay mucha gente que desea contar con una propiedad, y que pesar de ello no hay muchos inmuebles que puedan satisfacer una demanda tan grande. Aunque en realidad no hay muchos inmuebles disponibles en el mercado, pero sí hay otros tanto que no están a la venta a pesar de que nadie los ocupa. Ello pasa por algunas ideas de los dueños de no querer ponerlos a la venta, o al menos al alquiler, para que de esa manera se pueda solucionar un poco el problemas español de la compra de casas, que en verdad es ahora uno de los problemas sociales que más afecta a la población, pues esta no puede cumplir sus necesidades inmobiliarias.
Viendo las cosas como están en la actualidad, de seguro que la baja cantidad de compras inmobiliarias no es una cosa del momento, sino más bien de algún tipo de corriente que cada vez nos arrastra más hacia una situación cercana a la crisis, de la cual no podremos salir si las cosa no cambian pronto.
Uncategorized Susan on 22 Nov 2007
La casa lejana
Dentro de lo previsto para todos los gastos de este año, tenía pensado empezar a pagar un inmueble comprado a inicios de año. Al parecer todo iba a salir bien, cuando lo veía desde esa época y con una visión tranquila, sin embargo no sabía todo lo que me iba a pasar a lo largo del año 2007. Cosas que impedirían totalmente el cumplimiento de mi sueño de comprar una casa. Era algo que tenía previsto desde hace mucho tiempo, tan sólo que las posibilidades económicas me habían alejado cada vez más de llegar a alcanzar mi meta. Pero, al iniciar este año, el panorama monetario había girado a mi favor, y tenía una cantidad ahorrada lo suficientemente grande como para empezar a hacer los pagos de una casa.
Bueno, estaba encaminándome a empezar el negocio de la compra cuando ocurrió lo primero que me desestabilizó. Al parecer había olvidado que tenía que hacer otros pagos previos, pues era dinero que había pedido ya hace tiempo a un amigo, y que no me lo había cobrado, pero que sentía la necesidad de pagarle, pues estaba en juego nuestra amistad, y también la imagen que tenía de mí, pues no quería que luego el resto de mis amigos pensaran que era un ladrón, o un tacaño, o algo por el estilo. De manera que tuve que realizar se pago, con lo cual lo que tenía ahorrado disminuyó considerablemente, aunque aún me permitía comenzar a hacer los pagos necesarios de la casa por algunos meses. Y sobre todo no me había quitado mucho ánimo, pues sabía que tenía que hacer ese pago, y el haberlo hecho antes del tiempo previsto me daba también cierta tranquilidad.
Ahora sí, aparentemente todo lo que tenía en la cabeza, y en mi futuro era la compra de la casa. Pero no fue así. Sucesivamente se fueron presentando factores que me iban quitando de a pocos el dinero con el que contaba, y las ganas que me hacían seguir en mi propósito de la adquisición del inmueble. Luego del dinero que tuve que pagarle a mi amigo, se vinieron ciertas cosas que hubiese preferido pasar por alto: estaba por ejemplo el gasto que tuve que realizar por una multa de tránsito por un descuido que había cometido mi hijo mientras manejaba mi auto, y como él no tenía dinero, pues tuve que sacar de mis arcas lo que costaba la multa. Mi hermano me pidió prestado dinero, y se lo di, eso constituyó otra disminución a la cantidad ahorrada por entonces.
Y pasaron muchas otras cosas más que no había tenido en cuenta, y que a pesar de que eran pequeñas, se iban sumando unas a otras, llegando a formar una barrera que no me permitía avanzar de forma libre hacia mi objetivo, y más bien me iba alejando cada vez más de ello. Claro que al final no pude cumplir lo que me había trazado, y ahora sólo estoy esperando que el próximo año, lo ahorrado no se esfume entre pequeñas cosas que no tenía pensadas y que además me hagan volver al inicio, sin poder llegar a obtener la casa que anhelo.
Uncategorized Susan on 12 Nov 2007
Nuevas noticias en un chalet
El último fin de semana la pasé en el chalet de un tío que acababa de mudarse y me había invitado para conversar algunas cosas acerca de la familia, pero también asuntos de negocio. Ello debido a que en los últimos años habíamos estado trabajando juntos en una empresa y ahora él deseaba independizarse, y contar conmigo para emprender esa difícil tarea de comenzar uno mismo su propio proyecto.
Si bien yo quería descansar ese fin de semana y no salir para nada de mi apartamento, me decidí finalmente por ir a visitarlo pues era una buena persona conmigo y además ir a su casa no iba a significar que me perdiera de mi descanso, ya que sabia que en su casa siempre podía encontrar todo para descanar, incluso habían preparado un dormitorio especialmente para mí. Como él y su esposa jamás habían tenido hijos, siempre habían tenido especial cuidado con algunos de sus sobrinos, entre los cuales me encontraba yo.
La cuestión es que llegué a su casa y hablamos bastante, hasta pasada la medianoche, mientras mi tía miraba la televisión en otro cuarto. Yo nunca fui de ver mucha televisión pues prefería leer o pasar el tiempo oyendo música, por eso nuestra conversación se mantuvo en otro ambiente en que la televisión no nos pudiera interrumpir. Al final de esa velada todos nos fuimos a dormir muy tarde, y como consecuencia también nos levantamos muy tarde, cerca de las doce del día. Mi tío que se había levantado un poco antes que yo, ya había salido a buscar el diario y volvía listo para continuar con nuestra conversación. Sin embargo una noticia nos llevaría a olvidar nuestro asunto y a sorprendernos por lo ocurrido en otro lugar.
No se trataba de otra cosa que el altercado vivido por el Rey de España, Juan Carlos, y Hugo Chávez, presidente de Venezuela, en la clausura de la cumbre Iberoamericana realizada en Chile. Después de que el monarca español mandara a callar al siempre irresponsable e irrespetuoso mandatario venezolano, por las alusiones que este hacía constantemente a personas e instituciones ligadas a nuestro país. Tal como sorprendió este acto a todos los presentes en esa cumbre, también nos sorprendió a nosotros. Era casi imposible pensar en una reacción así por parte de un asistente a una cumbre, pero conociendo los comentarios de Chávez, sabemos cómo una persona se puede llegar a exasperar. Haber llamada a Bush el diablo o Mr. Danger es una muestra de ello. Claro que no defiendo a nadie, pero los comentarios siempre se deben hacer con respeto y pensando en las consecuencias.
Al final del fin de semana volví a mi casa con una nueva propuesta de trabajo por parte de mi tío, la cual había aceptado de inmediato pues yo confiaba en él tanto como él en mí. Pero también volvía con una reflexión acerca de lo ocurrido en esa Cumbre: tal vez lo mejor es empezar a mantener cierta distancia respecto a personas que no les importa actuar correctamente frente a quienes piensan diferente, para evitar que vuelvan a ocurrir “accidentes” de esa magnitud.